Teléfono: 500-2121   Celular: 972-117-001
Torre Barlovento
Av. República de Panamá 3418, Oficina 2102
San Isidro, Lima - Perú
Favoritos Compartir Imprimir

Relación entre Obesidad y Cáncer

La obesidad es una enfermedad que está asociada con mayores riesgos de padecer ciertos tipos de cáncer, entre ellos el cáncer de mama (después de la menopausia), endometrio, colon y recto, esófago, vesícula biliar, riñón, páncreas, tiroides y posiblemente algunos otros tipos de cáncer.
 
Un estudio que usó los datos del programa del National Cancer Institute (NCI), calculó que en el año 2007, en los Estados Unidos, cerca de 34,000 casos nuevos de cáncer en los hombres (4%) y 50,500 en las mujeres (7%) se debían a la obesidad. El porcentaje de casos atribuidos a la obesidad varió bastante según los diferentes tipos de cáncer, pero fue tan alto como el 40% para algunos cánceres, especialmente para el cáncer de endometrio y el adenocarcinoma de esófago.
 
Una proyección del impacto de la obesidad en la economía y en la salud para el año 2,030, calculó que si continúan las tendencias existentes de obesidad, se llegará a casi 500,000 casos adicionales de cáncer en los Estados Unidos para ese año. Este mismo estudio encontró también que si cada adulto reducía su Indice de Masa Corporal (IMC) en 1%, lo que equivaldría a adelgazar mas o menos 1kg (2,2 libras) en un adulto de peso promedio, esto podría prevenir el aumento del numero de casos de cáncer y evitaría la aparición de cerca de 100,000 casos nuevos de cáncer.
 
En el año 2002, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer en base a datos europeos, encontró que la obesidad contribuye en más de un tercio de casos de endometrio y cáncer de esófago y un cuarto de los casos de cáncer de riñón.
 
El sobrepeso y la obesidad también incrementan el riesgo de morir de cáncer. En un estudio publicado en el año 2003 por la revista New England Journal of Medicine, investigadores de la Sociedad Americana contra el Cáncer asociaron el exceso de peso al 20% de todas las muertes por cáncer entre las mujeres y al 14% entre los hombres.
 
Los mecanismos que se han sugerido para explicar la asociación entre la obesidad y un mayor riesgo de algunos cánceres son:
 
El tejido adiposo (graso) produce cantidades excesivas de estrógeno y concentraciones altas de esta hormona se han asociado con el riesgo de padecer cánceres de mama, endometrio y otros.
La gente obesa tiene con frecuencia una afección conocidas como hiperinsulinismo o resistencia a la insulina, lo que ocasiona que en la sangre se tenga mayores concentraciones de insulina (IGF-1) y el factor de crecimiento, lo cual puede fomentar la formación de algunos tumores malignos.
Las células grasas producen hormonas llamadas adipocinas, las cuales pueden estimular o inhibir el crecimiento celular. Por ejemplo, la leptina es una hormona que abunda más en gente obesa y parece que fomenta la proliferación celular, mientras que la adiponectina, que es menos abundante en gente obesa, puede tener efectos antiproliferativos.
La gente obesa tiene con frecuencia un estado de inflamación crónica de grado bajo, debido a que el tejido graso libera mediadores de la inflamación en la sangre, lo cual está asociado a un mayor riesgo de cáncer. Las personas obesas tienen mayores concentraciones circulantes de marcadores inflamatorios que las personas delgadas, y se cree que estas desempeñan un papel en la resistencia a la insulina y otras alteraciones metabólicas.

 

Preguntas Frecuentes

Muchos estudios han indicado que el sobrepeso y la obesidad están asociados con un leve aumento del riesgo de cáncer de seno después de la menopausia. Este riesgo mayor se observa principalmente en mujeres que han usado terapia de reposición hormonal y anticonceptivos orales, ambos fuentes de estrógenos y también en aquellas mujeres con tumores que tengan receptores de estrógeno así como de progesterona.
 
La relación entre la obesidad y el cáncer de seno puede verse afectada por la etapa de la vida de la mujer cuando aumenta de peso y se hace obesa. El aumento de peso en la vida adulta, con más frecuencia alrededor de los 18 años hasta los 50 o 60 años, se ha asociado regularmente con un riesgo mayor de cáncer de seno después de la menopausia.  
 
El riesgo mayor de cáncer de seno después de la menopausia se cree que es consecuencia de mayores concentraciones de estrógeno en las mujeres obesas. Después de la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir hormonas, el tejido adiposo (graso) se convierte en la fuente más importante de estrógeno. Ya que las mujeres obesas tienen mayor cantidad de tejido adiposo, sus concentraciones de estrógeno están incrementadas, lo que probablemente ocasiona un crecimiento más rápido de tumores de seno que responden al estrógeno.
 
La relación entre la obesidad y el riesgo de cáncer de seno puede variar también según la raza y el grupo étnico. Sin embargo, hay poca evidencia de que el riesgo asociado con el sobrepeso y la obesidad pueda ser menor entre las mujeres afroamericanas y las hispanas que entre las mujeres de raza blanca.
 
El sobrepeso y la obesidad se han asociado regularmente con el cáncer de endometrio, el cual es un cáncer del revestimiento del útero. Las mujeres obesas y las que tienen exceso de peso tienen de dos a cuatro veces más riesgo de padecer cáncer de endometrio que las mujeres con un peso normal, sin importar el estado de menopausia. Muchos estudios han encontrado también que el riesgo de cáncer de endometrio se incrementa con un aumento de peso en la edad adulta, especialmente entre mujeres que nunca han usado terapia hormonal de reemplazo para la menopausia.
 
Aunque todavía no se ha determinado por qué la obesidad es un factor de riesgo de cáncer de endometrio, ciertas pruebas señalan al papel de la diabetes, posiblemente en combinación con un grado bajo de actividad física. Las concentraciones elevadas de estrógeno producidas por el tejido adiposo (graso) tienen probablemente un papel importante en el mayor riesgo de cáncer de endometrio.
 
Entre los hombres, un mayor índice de masa corporal está fuertemente asociado con un mayor riesgo de cáncer colorrectal. La distribución de grasa en el cuerpo parece ser un factor importante y la obesidad abdominal, la cual se puede medir por la circunferencia de la cintura, indica la asociación más fuerte con el riesgo de cáncer de colon. En las mujeres también se observa la misma asociación del indice de masa corporal y la circunferencia de la cintura con el riesgo de cáncer de colon, pero en menor incidencia. El uso de terapia hormonal de reemplazo puede modificar esta asociación en mujeres posmenopáusicas.
 
Se han propuesto varios mecanismos para explicar la asociación de la obesidad con un mayor riesgo de cáncer de colon. Una hipótesis es que las concentraciones altas de insulina o de factor de crecimiento relacionadas con la insulina en gente obesa pueden predisponer la aparición de cáncer de colon. Un índice de masa corporal elevado está asociado también con riesgo de cáncer de recto, pero el aumento del riesgo es menor.
 
La obesidad ha estado relacionada regularmente con el adenocarcinoma de células renales, que es la forma más común de cáncer de riñón, tanto en mujeres como en hombres. Los mecanismos por los que la obesidad puede aumentar el riesgo de cáncer de células renales aún no han sido aclarados. Sabemos que la presión arterial alta es un factor de riesgo conocido de cáncer de células renales, pero la relación entre la obesidad y el cáncer de riñón es independiente de una situación de presión arterial. Las concentraciones elevadas de insulina en gente obesa pueden tener un papel en la formación de cáncer de riñón.
 
La gente con sobrepeso y obesidad tienen el doble de probabilidad de padecer un tipo de cáncer de esófago que se llama adenocarcinoma de esófago cuando se compara con la gente de peso normal. El riesgo es menor en el caso de cáncer de células escamosas, que es el otro tipo principal de cáncer de esófago.
 
No se entienden bien los mecanismos por los que la obesidad pueden aumentar el riesgo de adenocarcinoma de esófago. En comparación con la gente de peso normal, quienes presentan sobrepeso y obesidad tienen más probabilidades de tener antecedentes de enfermedad por reflujo gastroesofágico o de esófago de Barrett, los cuales están asociados con un riesgo mayor de adenocarcinoma esofágico. Es posible que la obesidad agrave la inflamación del esófago que está asociada con estos padecimientos.
 
Muchos estudios clínicos han indicado que existe un riesgo ligeramente mayor de padecer de cáncer de páncreas en gente con sobrepeso y obesidad. La circunferencia de la cintura puede ser un factor especialmente importante en la asociación del sobrepeso y obesidad con el cáncer de páncreas.
 
A pesar que aún no es claro los mecanismos que asocian la obesidad con el cáncer de tiroides, los estudios indican un mayor riesgo de padecer este tipo de cáncer en gente con sobrepeso y obesidadad.
 
La gente con obesidad presentan con mayor frecuencia cálculos a la vesícula, el cual es un factor fuerte de riesgo de padecer cáncer de vesícula biliar. Por ello se ha encontrado que cuando una persona tiene un índice de masa corporal alto, se incrementa el riesgo de cáncer de vesícula biliar.
 
Se ha estudiado extensamente la relación entre la obesidad y el cáncer de próstata. Los resultados de los estudios clínicos por separado no sugieren que haya una firme asociación entre la obesidad y el cáncer de próstata. Sin embargo, cuando se juntan los datos de muchos estudios, los análisis muestran que la obesidad puede estar asociada con un aumento muy ligero del riesgo de cáncer de próstata.
 
Por otro lado, existen varios estudios clínicos que han demostrado que los hombres obesos tienen un riesgo más alto de cáncer de próstata más maligno que los hombres que tienen un peso normal. Usualmente, el riesgo de cáncer de próstata ha estado asociado a concentraciones de ciertas hormonas y factores de crecimiento, especialmente el IGF-1.
 
Aunque la asociación entre cáncer de ovarios y obesidad podría explicarse por las concentraciones mayores de estrógenos en mujeres obesas, los mecanismos aún no son claros y algunos estudios clínicos han mostrado una débil asociación entre un índice de masa corporal alto y el riesgo de cáncer de ovarios, especialmente en mujeres premenopáusicas.
 
Otros tipos de neoplasias como el cáncer de hígado, algunos tipos de linfoma y de leucemia se han asociado con la obesidad, pero se requieren mayores estudios clínicos para confirmar esta asociación.
 
La mayoría de datos referentes a si adelgazar o evitar subir de peso previenen el cáncer se originan principalmente de estudios de cohortes y estudios de casos y controles, llamados estudios de observación. Estos estudios han mostrado que las personas que aumentan menos de peso durante su vida adulta tiene un riesgo menor de padecer de cáncer de colon, cáncer de seno (después de la menopausia) y cáncer de endometrio, entre otros.
 
La evidencia más firme se origina de estudios clínicos de pacientes que se han hecho cirugía bariátrica para adelgazar. En estos estudios, se ha encontrado que la gente obesa que se hace cirugía bariátrica tiene menos índices de cánceres relacionados con la obesidad que la gente obesa que no se hizo cirugía bariátrica.
 
Es importante señalar que mientras la mayoría de las intervenciones en el estilo de vida para adelgazar resultan en un adelgazamiento de 7 a 10% del peso corporal, el adelgazamiento por cirugía bariátrica combinada con cambios del estilo de vida resulta generalmente en un adelgazamiento de 30% del peso corporal.
 
16 de junio, 2017